La iniciativa busca mejorar los indicadores de aprendizaje y fortalecer la comprensión de textos en todos los niveles educativos.
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Un enfoque por etapas
El programa no es una actividad aislada, sino una estrategia pedagógica segmentada según la madurez de los estudiantes:
- Prebásica y 1° Básico: El docente asume un rol activo, leyendo y modelando la lectura para los niños. Se busca que los estudiantes logren localizar información y comprender, respondiendo preguntas sobre personajes y ambientes.
- De 2° a 6° Básico: Se enfoca en localizar, interpretar y relacionar. Aquí se incentiva la creación de bibliotecas de aula y se realizan preguntas sobre la secuencia de sucesos y características de los personajes.
- De 7° Básico a IV° Medio: El nivel de complejidad aumenta hacia la reflexión crítica. Los estudiantes deben ser capaces de identificar tesis centrales, analizar el tono del autor (irónico, solemne, etc.) y evaluar la validez de los argumentos según el contexto social.
Compromiso y Rigurosidad
El jefe de departamento de Humanidades, Álvaro Concha Peña, ha sido enfático en que este tiempo es exclusivamente para la lectura. Durante estos 15 minutos, no está permitido realizar tareas ni conversar, y los docentes deben modelar el comportamiento manteniendo un ambiente adecuado. La instrucción también subraya que solo se omitirá la lectura en caso de evaluaciones programadas de la asignatura correspondiente, previo aviso a los alumnos para mantener la constancia del hábito.
Recursos y Evaluación
Para asegurar que nadie se quede fuera, el liceo cuenta con un stock de libros de emergencia para aquellos estudiantes que no tengan sus textos escolares o libros de elección personal a mano. El éxito de esta iniciativa no quedará al azar. El Departamento de Humanidades realizará una evaluación formal del programa durante el mes de mayo a través de un formulario, con el fin de medir el impacto y la efectividad de la jornada en la comunidad escolar.